miércoles, 14 de septiembre de 2016

Actividad 2.1




Actividad 2-Módulo Tecnología Educativa

Desde las actividades propuestas para este módulo, se plantean los comentarios personales sobre el uso de las redes sociales en la  educación y la implicación de la tecnología educativa en el desarrollo de un pais, una realidad innegable. Desde este punto de vista, el proceso de enseñanza-aprendizaje es posiblemente el más complejo de todos los procesos que tiene que superar un ser humano, pero al tiempo, es el que más enriquece su vida.

Además de ser el más complejo, es también el más importante y el que nunca se da por terminado, pues para nadie es un secreto que hasta el día de la muerte, se aprende. Este proceso inicia, a tierna edad, en casa (al lado de, y junto a la familia), continúa en la escuela y prosigue en la universidad, pero es transversal al día a día, al vivir y compartir dentro de la sociedad. Sin embargo, parece que muchos dejan la responsabilidad del proceso en cuestión a la escuela, y de hecho, si una persona triunfa o no en la vida, agradece o no,  respectivamente, a lo que la escuela hizo por ella. Pero la escuela tiene cara, tiene doliente y responsable: el profesor, así que el éxito de una persona, se deja en manos de lo que el profesor pudo hacer por esa persona. Es aquí donde entramos en discusión, pues la responsabilidad de la educación de una persona es finalmente del docente, dejando de un lado el sistema, la sociedad y el contexto, porque independiente de todo esto, al final, todos recordamos lo que los profesores hicieron o no por nosotros, y no criticamos ni al sistema, ni a la sociedad ni al contexto. A partir de todo lo anterior, hay que reconocer que la profesión docente define el destino de la sociedad, el quehacer del docente marca la vida del estudiante y su práctica, dentro y fuera del aula, determina el éxito de sus estudiantes. Cuando se habla de prácticas de aula, es menester pensar en las actividades que se realizan dentro del espacio educativo, llámese aula, salón, colegio, etc., y al tiempo, cómo estas actividades diseñadas por el docente para los estudiantes, logran el objetivo esperado. Con el paso del tiempo, las actividades han ido cambiando, sobre todo por el avance de la tecnología, pues el sólo hecho de haber cambiado de la tiza y la pizarra al marcador y el tablero de acrílico, es evidencia del avance de la tecnología, aún más, cuando se observa la integración de las TIC en las prácticas de aula comparada con la escucha de audios realizadas hace algunos años. Pero esto no es lo importante,
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lo que realmente ha incidido en un cambio radical en las prácticas de aula, no es lo que se ha generado dentro de las aulas, sino fuera de ellas. Anteriormente, la comunicación y conversación de los docentes con los estudiantes estaba limitada a las paredes del aula, y en pocos casos, se extendía fuera de ella pero NUNCA excedía los límites del colegio, es decir, era extraordinario encontrar el caso en que un docente socializaba el número telefónico de su casa para atender dudas de sus estudiantes (ni siquiera en la universidad), y menos posible que diera su dirección de residencia para que fuese visitado con el fin de resolver inquietudes. Esa era la realidad, pero hoy en día, la aparición de tecnologías de comunicación de uso masivo, la masificación del uso de internet y la accesibilidad a dispositivos de comunicación de bajo costo y altas prestaciones, ha roto ese estigma. Los límites de la comunicación, antes muy marcados, cayeron.  Los muros de los colegios se derrumbaron. La interacción docente estudiante, creció, se amplió y desbordó los tabúes de años atrás. Es importante aclarar que esta comunicación sufrió un gran avance en ambos sentidos, pues no únicamente son los estudiantes que ahora pueden comunicarse con los docentes por fuera de la escuela, sino que los docentes pueden utilizar los servicios de mensajería instantánea, las páginas web, los blogs, las redes sociales y otras herramientas, para enviar trabajos, resolver dudas, socializar notas y retroalimentar las actividades de sus estudiantes. Además de lo anterior, los docentes pueden comunicarse entre ellos, compartir experiencias, intereses y actividades que no pudieron compartir de manera presencial por falta de espacios o tiempo. Los estudiantes pueden trabajar entre ellos de manera colaborativa no presencial. Lo antes mencionado solo puede entenderse como la maravillosa experiencia de comunicarse con los estudiantes, con los demás docentes, entre estudiantes, etc., por fuera de las paredes del colegio, situación que sólo trae consigo beneficios en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
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Ahora bien, respecto de si la tecnología educativa determina el desarrollo de un país, es indudable. El uso de las TIC dentro del proceso educativo no sólo mejora las prácticas de aula sino que prepara a los estudiantes para enfrentarse a una sociedad inmersa en la tecnología. El factor a tener en cuenta es el uso responsable que los estudiantes deben dar a la tecnología disponible, y en este aspecto, la función del docente es primordial, pues desde el ejemplo y desde la práctica, se guiará a los estudiantes para que reconozcan las fortalezas y oportunidades, pero también las amenazas, del uso de las TIC. Una población educada, capacitada o adiestrada en el uso de la tecnología podrá enfrentar de buena manera los retos laborales, familiares y sociales. Como se mencionó antes, esto sólo redundará en el progreso de un país.

Para finalizar, espero haber cumplido con lo establecido y sus comentarios.

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